ENTORNO
   

LA FUENTE


La fuente compuesta por un pilón de piedra de unos 12 metros de largo con dos caños que la abastecen de agua continuamente, fue construida en 1888.
Al fondo de la fuente están las pozas ó lavaderos, compuestos por 3 pozas: la de la ropa muy sucia, la del enjabonada y aclarado. Las pozas tienen sus piedras inclinadas para el lavado de la ropa, con lo cuál sólo se llevaba la banquilla y el cojín. Una de estas piedras contiene restos de un reloj de sol.
Actualmente hay un proyecto para empedrar todo el suelo de la fuente que abarca también las pozas y la fragua y el potro, ya que el terreno se encharca de agua y tiene tramos inaccesibles.

   

LA FRAGUA Y EL POTRO

Y a en 1752 el Catastro del Marqués de la Ensenada menciona a “La Fragua “ como parte de las pertenencias de Tarilonte, por la que el pueblo ingresaba 10 reales al año en concepto de arrendamiento al herrero.

Estos dos edificios han sido lugar de encuentro de los vecinos del pueblo durante los largos inviernos, cuando preparaban y reparaban las vertederas, herradas, potas, herraduras y demás aperos y herraban a las vacas, mulas y yeguas.

Con la rehabilitación de La Fragua y el Potro se pretende recuperar un pequeño retazo de aquella época tan entrañable y mostrar a las nuevas generaciones un poco de la historia de nuestros pueblos.

   

LA IGLESIA

La Parroquia de Santa Marina es una construcción hecha a base de sillería de caliza blanca, que en la actualidad presenta una planta de cruz latina con testero plano y torre a los pies, con la fachada meridional protegida por un pórtico que cobija a la portada de 3 arcos creados con dovelas reaprovechadas.. Toda ella es obra posmedieval, seguramente renovada en gran medida en el año 1821, según data en una inscripción, aunque en la reconstrucción se reutilizaron numerosos elementos románicos, posiblemente procedentes del anterior edificio.

Concretamente se recuperaron las piezas de la portada, aunque se desdoblaron en la actual de acceso al templo y en el arco de ingreso al pórtico. Se trata de piezas escultóricas de discreta ejecución donde pueden verse dos manos, una tallando las rosetas y otra los motivos figurados, aunque unas y otros remiten directamente a los motivos usados por los escultores que trabajaron en el monasterio de Aguilar, en Santa Eufemia de Cozuelos, en Piasca o en Rebolledo de la Torre en el último tercio del siglo XII.

Se compone de una nave con cúpula rebajada en el crucero, el presbiterio está cubierto con una bóveda de crucería estrellada. Al lado de la epístola de sobre la puerta, que está flanqueada por un arco de medio punto, de tipo renacentista; dicha entrada está precedida por un pórtico de piedra. Existe en el lado de la Epístola un retablo que se puede datar en el primer tercio del S. XVII, en él está figurado San Sebastián. Tiene también una Virgen con el Niño del S. XVI, y un Padre Eterno del mismo siglo. En la sacristía se conserva una cruz de plata del S. XVII y un crucifijo del S. XVI. La pila bautismal esta datada en el año 1.713.

En el exterior atrio de la iglesia encontramos un crucero tallado en estilo clásico utilizándose como pedestal un cerco cuadrado de escalones.

   
   
   

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